Los 5 obstáculos que te impiden hacer un cambio en tu dieta

Te ha pasado alguna vez que te has dicho a ti mismo/a, del lunes próximo no pasa, ¡empezaré una dieta más saludable! Pero van pasando las semanas y nunca te animas a comenzar, parece que siempre “ocurre algo” que te lo impide.

Puede que no te haya pasado a ti, pero seguro que conoces a alguien, algún amigo o familiar que sí.

Y es que solemos boicoteamos y ni siquiera somos conscientes de ello. Así que en este artículo quiero compartir contigo los obstáculos más frecuentes con los que nos solemos encontrar a la hora de  iniciar un cambio positivo en nuestra dieta aun sabiendo que nos sentaría de maravilla.

1. Creer que no puedes

Como decía  el famoso Henry Ford: “tanto si crees que puedes como si crees que no puedes tienes razón.”

Puede que pienses que es muy difícil para ti, aunque admires a otros por lograrlo. Piensas en la meta que te gustaría conseguir, pero lo ves una montaña muy difícil de escalar y crees, sin embargo, que a los demás no les cuesta nada.

Otra creencia habitual es pensar que “ya soy demasiado mayor”, si no lo he logrado hasta ahora que voy a hacer a estas alturas de mi vida, mi cuerpo ya no va a responder de la misma manera y que para qué voy a hacer el esfuerzo.

2. No puedo vivir sin ¡imposible!

¿Cómo voy a renunciar al azúcar, al pan, al queso, al alcohol y a los embutidos etc.?

Aunque sepa que este tipo de sustancias me perjudican me veo incapaz de no tomarlos o simplemente de reducir su ingesta.

¿Sabías que ciertas sustancias como los azucares y los quesos son adictivos y que producen un efecto altamente gratificante a nivel emocional?

Y es que muchas veces comemos porque tenemos ansiedad y de esta manera tapamos nuestras emociones y si no  comemos eso nos sentimos desnudos o con sensación de vacío.

Así que supone un sacrificio demasiado difícil de asumir y es preferible renunciar.

3. O todo o nada

Uno de los enemigos número uno a la hora de iniciar cualquier cambio es el perfeccionismo, la sobre exigencia.

¿Te suena eso de o lo hago todo perfecto o no lo hago? Muchas veces tras esta actitud hay una falta de autoestima y de confianza en uno mismo.

Y es que cuando no cumplimos nuestras propias expectativas nos sentimos culpables y ya ni siquiera lo intentamos. El sentimiento de culpabilidad es otro de los grandes enemigos a la hora de lograr nuestras metas.

4. Empiezo con mucho entusiasmo y me voy desanimando

A menudo tenemos expectativas demasiado altas, pensamos que deberíamos notar un gran cambio rápidamente a nivel físico/emocional, y no tenemos en cuenta que necesitamos un tiempo de adaptación, ya que los cambios más profundos y duraderos obedecen a su propio tempo y siguen su propio proceso.

Ya lo dicen “un largo viaje comienza con el primer paso” y lo importante es empezar y no dejar de caminar.

También puede ocurrir que pienses que los nuevos cambios, aunque muy positivos, son aburridos, percibes que siempre  comes lo mismo y es un rollo.

Y  es que ciertas personalidades necesitan constante motivación externa.

Y en esta misma línea, puede que lo que te pase es que te falte energía, te notas siempre cansada/o y es que ¡¡sin energía no somos nada!! Sin energía será difícil que tengamos la suficiente ilusión por hacer cualquier cosa aunque sea altamente beneficioso para nosotros y nuestra salud.

5. Necesito que todas mis circunstancias sean favorables

Quizá seas de esas personas que te resulta muy difícil hacer cambios positivos en tu dieta ya que muchos están a tu cargo, como por ejemplo tu pareja, tus hijos, o incluso tus padres y/o hermanos.

Te suena eso de, ¡es que no tengo tiempo para preparar comidas distintas para todo el mundo y menos para mí claro! O ¡es demasiado complicado!

O a lo mejor, te ocurre que sientes que tu familia no te apoya en tus cambios y es una lucha, así que terminas renunciando.

Pero admitámoslo o no, la mayoría de las veces es una excusa que nos ponemos porque en verdad tampoco lo deseamos tanto y menos hacer el esfuerzo.

Así que con todo esto, qué es lo que sí podemos hacer para superar estas barreras que nos impiden realizar esos cambios positivos que, en el fondo, tanto anhelamos.

Primero de todo, lo más importante, revisa tus creencias y procura ser honesta/o contigo.

Localiza esos pensamientos negativos, esas creencias limitantes que te están poniendo un muro entre tú y tu tú más magnifico, ese tú que interiormente sabes es el verdadero.

¡Y es que todo está en la mente! Lo creas o no.

Ábrete a la posibilidad y hazte la siguiente pregunta, ¿por qué no? Dite un sí y utiliza tu poderosa imaginación. Cree que ya lo has realizado y vive como si ya estuvieses ahí. Te sorprenderá los cambios tan magníficos que hará en ti. Ya que todo lo que hagas estará bien.

Segundo, no te sobre exijas, se amable contigo, trátate bien y dite cosas positivas.

No es o todo o nada, siempre hay un punto intermedio, confía en ti y ve a tu ritmo.

Puedes introducir uno o dos pequeños cambios positivos en tu dieta, aunque esto vale para todos los ámbitos de tu vida, como incluir todos los días un buen plato saludable de hortalizas y verduras multicolores de temporada. Asegúrate que tomar suficiente fibra, ya que es muy saciante y posee múltiples beneficios para la buena salud de tus intestinos.

Tercero, aprende a compensar.

¿Qué significa? Pues que si algún día te pasas comiendo ya bien sea porque tienes algún evento familiar, como en el caso de las fiestas, o porque te reúnes con amigos, come ligeramente al día siguiente. O mejor aún, practica el ayuno intermitente, es decir, sáltate una comida como el desayuno o la cena. Opera milagros.

Otra opción es cuidarte durante la semana y te relajas el fin de semana, sin sentimientos de culpabilidad.

Cuarto, bebe abundante agua alcalina.

Seguro que ya conoces todos los beneficios que aporta estar bien hidratado. ¿Sabías por ejemplo, que el cerebro no discierne entre el hambre y la sed?

Muy a menudo confundimos las ganas de comer con la necesidad de beber. Te recomiendo que bebas un buen vaso de agua, al menos diez minutos antes de ingerir cualquier alimento y ahí verás si realmente tienes hambre, siendo esto especialmente útil y válido si eres de esas personas que tiendes a comer de más por ansiedad.

Quinto, procura que tu menú sea variado. De esta forma evitarás caer en el aburrimiento.

Muchas veces ocurre que aún a pesar de disponer de múltiples opciones, tendemos a repetir los mismos platos, de hecho lo hacemos todos.

Pero lo cierto es que nos da sensación de libertad porque sabemos que en cualquier momento podemos elegir cosas diferentes. Lo que hacemos es engañar a nuestra mente que en realidad nos quiere mantener en nuestra zona de confort.

Sexto, introduce complementos saludables alcalinos.

¿Sabías que cuando estás bien remineralizado, sobre todo con las cuatro macromoléculas esenciales para la vida como el calcio, magnesio, sodio y potasio, tienes más energía?

Y la realidad es que para realizar cualquier cambio en la vida se necesita energía, es más, todo, absolutamente todo lo que hacemos, pensamos y sentimos en la vida requiere de energía. ¡Sin energía no somos nada!

Cuando  tenemos energía y estamos oxigenados es fácil entusiasmarse con lo nuevo y nos va a costar mucho menos poner en práctica esos nuevos cambios saludables que tanto queremos hacer.

 


Gogo Bela MacQuillan

gogo bela naturópata dieta alcalinaNaturópata, terapeuta integral con 20 años de experiencia con consulta privada. Especialista en Medicina Preventiva y Alcalinidad. Formada en Naturopatía, Medicina Tradicional China, Acupuntura, Moxibustión en C.E.N.A.C. Formada en Homeopatía y en Terapias Florales según sistemas de Bach y California.

Posee extensos conocimientos en medicina preventiva, nutrición alcalina así como en diversas vías para la desintoxicación y depuración del organismo. Es conferenciante regular y asesora técnica en Alcalinidad de la empresa Alkaline Care. Actualmente tiene su consulta privada en Barcelona.

Más en su web: www.gogobela.com 

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