Los beneficios de eliminar o reducir el consumo de carne en tu dieta!

Nota: compartimos con vosotros este interesante y completo artículo sobre los beneficios de reducir y/o eliminar el consumo de carne de nuestra dieta. La dieta alcalina no recomienda comer carne ya que reporta más perjuicios que beneficios para la salud. En este artículo en primera persona de Nadia Torres, encontrarás los argumentos más importantes y definitivos. Esperamos te sea de utilidad y te ayude a mejorar tus hábitos alimentarios. 


 

Nunca me ha gustado la carne, siempre fui incapaz de comerme un filete de caballo o una hamburguesa de ternera. Recuerdo que más de una vez, mis padres, pensando que le hacían grato favor a mi salud, intentaban que probara un bocado por todos los medios. Y uffff! cada vez que lo hacía pensaba lo mismo, Dios mío, es que sabe a animal muerto, ¡es horrible! ¿Cómo se pueden comer esto? Y dejaba tal cual el plato.

A día de hoy, cada vez me siento más lejos de aquella cultura culinaria que incluía todo tipo de carne, grasas y restos animales en los platos.

Existen muchos falsos mitos y rumores en torno a las dietas vegetarianas y veganas, pero por suerte poco a poco, entre todos los que llevamos una alimentación consciente, estamos consiguiendo difundir el mensaje correcto: que una dieta que excluye la carne, si es equilibrada, es de lo más saludable.

Aun así, cuando digo que soy vegetariana y que gran parte de mi dieta se basa en alimentos crudos, todavía veo caras de sorpresa y voces inquisitivas “¿Y las proteínas???!!!”  “Pero, ¿no pasas hambre?” “Y entonces, ¿Qué comes?” y otras preguntas del estilo. Apuesto a que a muchos también os suena.

Hoy quiero abordar este tema para aclarar y despejar dudas, para hacer comprensibles los beneficios de excluir o limitar el consumo de la carne. Y para abrir los ojos a todas aquellas personas que no se percatan de las consecuencias que supone para el organismo una dieta rica en proteína animal.

¿Sabías que Pitágoras, Albert Einstein, Isaac Newton, Leonardo Da Vincci, Thomas Edison y muchos otros ilustres eran vegetarianos? Ni que decir cabe, que sabían bien lo que hacían.

El diseño de nuestro cuerpo

Para comprender los perjuicios del consumo de productos de origen animal hay que ampliar un poco las miras y desechar antiguos paradigmas y barreras que a la mayoría nos han inculcado desde la infancia. La clave está en entender cómo está diseñado nuestro cuerpo. Para ello, te invito a que eches un vistazo al reino animal y a que reflexiones sobre la similitud que compartimos con herbívoros vs. carnívoros. Pongamos como ejemplo al gorila vs. el tigre:

  1. Los gorilas, igual que el ser humano, tienen cinco dedos, largos y articulados, con uñas lisas y delgadas. A diferencia de ellos, los tigres tienen cuatro garras en las patas delanteras y cinco en las traseras, fuertes y afiladas para poder dar cazar a su presa. ¿Con quién guardan mayor similitud tus manos?
  2. Piensa ahora en los dientes de uno y otro y después obsérvate. Los gorilas poseen una mandíbula que les permite realizar movimientos laterales (diducción) y sus molares traseros son lisas. Un diseño perfecto para masticar y moler las plantas y vegetales. En cambio, los tigres no pueden realizar este movimiento mandibular lateral, tienen una dentadura mucho más fuerte y todas las piezas de su boca son afiladas, para poder romper y rasgar la carne que ingieren.
  3. La ptialina es una enzima que se encuentra en la saliva y se encarga de transformar los almidones en azúcares simples. Está presente únicamente en la saliva de los herbívoros. Si te estás preguntando si está presente en también en tu saliva, la respuesta es sí.
  4. El hígado de los carnívoros contiene una enzima llamada uricasa, que se encarga de romper el ácido úrico. Ni los gorilas ni los seres humanos poseemos esta enzima. ¿Quieres más argumentos que te convenzan de que no estamos diseñados a comer carne? Pues sigue leyendo…

El intestino de un gorila mide entre 8 y 12 veces la longitud de su tronco. Durante el largo recorrido del bolo alimenticio, su organismo puede extraer y absorber todos los nutrientes de las plantas y semillas que ingiere. El intestino del tigre, como el resto de carnívoros, mide tres veces su tronco, y la razón es bien sencilla: para eliminar lo más rápido posible los desechos tóxicos resultantes de la digestión de la carne. Es decir, cuando ésta se empieza a descomponer. Ahora bien, si te estás preguntando cuánto mide el intestino del ser humano, la respuesta es unos ocho metros.

El gorila es uno de los animales más fuertes de la Tierra, y ¡se nutre de plantas! Cubre todas sus necesidades proteínicas con los aminoácidos obtenidos de las plantas y semillas. Del mismo modo sucede con el ser humano, si una persona se alimenta adecuadamente de verduras, frutas, plantas, semillas y frutos secos, obtendrá todas las proteínas necesarias para el buen funcionamiento de su organismo. Además, si excluye la carne de su ingesta diaria, estará evitando sobrecargar su cuerpo con desechos y ácidos perjudiciales para su salud.

verduras corazón

¿Qué opinas ahora? ¿Empiezas a caer en la cuenta de que algo no funciona al comer carne? Pues por si a estas alturas aún no estás convencido de que estamos diseñados para alimentarnos de frutas, verduras y semillas, te sigo dando razones:

¿Cómo influye en tu salud un exceso de carne en la dieta?

La carne es una fuente casi exclusiva de proteínas y grasas (grasas saturadas), por lo que un abuso de carne en la dieta incrementa el aporte de proteínas y grasas hasta resultar excesivo para tu salud. Esto conlleva cambios en la composición de las membranas celulares dando lugar a enfermedades como por ejemplo hipertensión, y eleva los niveles de colesterol LDL (coloquialmente llamado colesterol malo).

La buena noticia es que existe una solución simple y natural para prevenir e incluso revertir este tipo de patologías: disminuir o suprimir el consumo de carne y elevar el consumo de frutas, hortalizas y legumbres. No es necesario hacer un cambio radical en la dieta ¡tan solo hace falta empezar! Incorpora más semillas, más verduras de hoja verde, más frutas y más vida a tu dieta. Y si puede ser, que una parte de las verduras sea cruda! Tu organismo lo agradecerá por dentro y por fuera. Cuando empieces a experimentar los maravillosos cambios que conlleva una dieta rica en verduras y frutas, te resultará cada vez más fácil comer menos carne.

Los beneficios de una dieta basada en vegetales son innumerables, no sólo a nivel físico, sino también a nivel ambiental. Sé consciente de que si reduces o suprimes la carne de tu dieta, le estás haciendo un favor al planeta, a la naturaleza y a los animales. Por desgracia hoy en día y para poder abastecer la elevada demanda de carne en el mundo, las ganaderías malviven en granjas en las que el nivel de estrés y el sufrimiento a los que están sometidos los animales es espeluznante. Se les administran cócteles hormonales para que engorden y crezcan más rápidamente, así como antibióticos para evitar que enfermen. Y como colofón, en muchos casos incluso se les manipulan genéticamente. Todo ello para conseguir una ganadería más resistente, más rentable, más negocio.

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Ten en cuenta otro dato, muchas de las sustancias que se les administran a los animales se retiran del mercado tras varios años siendo utilizadas, cuando de repente y tras ser analizadas, salta una voz de alarma, una asociación de consumidores, una ONG, o algún otro organismo que denuncia que esa sustancia es perjudicial para la salud. Y ¿qué sucede entonces? Que se retira la sustancia pero se sustituye por otra igual o peor. Y así sucesivamente.

¿Verdad que ya no te apetece tanto comer carne? Pues sigue leyendo, y te acabarás de convencer.

Es sufrimiento y el estrés tienen una respuesta química en el organismo, y como ha sido ya probado en numerosos estudios*, las células tienen memoria. Esto se traduce en algo muy simple: cuando comes un trozo de carne, no sólo estás ingiriendo todos los antibióticos, medicamentos y demás químicos que le fueron administrados al animal, sino que también estás asimilando el sufrimiento y el estrés que ha padecido éste durante su vida y en el momento de su muerte.

*Paul Pearsall, M.D., psiconeuroinmunologista y autor del libro The Heart’s Code, ha investigado durante años la transferencia de memorias a través de órganos trasplantados. Tras entrevistar a más de ciento cincuenta personas receptoras de corazones y otros órganos, Pearsall afirma que las células de los tejidos vivos recuerdan.

* La doctora Candace Pert, profesora del departamento de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Georgetown, postula en su libro Molecules of EmotionWhy You Feel the Way You Feel  que la mente no está sólo en el cerebro, sino que existe en todo el cuerpo.

*  Gary Schwartz, Ph.D., y Linda Russek, Ph.D., coautores del libro The Living Energy Universe y científicos de la Universidad de Arizona exponen la hipótesis de que todos los sistemas corporales almacenan energía de manera dinámica… y que esta información conforma un sistema que continúa vivo y evolucionando aun después de que la estructura física se haya destruido. Schwartz y Russek creen que es así como la información del donante puede hacerse presente de manera consciente o inconsciente en el receptor de órganos o tejidos.

¿Somos lo que comemos?  Sí  ¡pero solo si lo asimilamos!

Es importante entender consumir carne es doblemente caro, tanto en su proceso de obtención como para el consumidor. Los nutrientes que aporta la carne –como he comentado, básicamente proteínas y grasas- se pueden obtener fácilmente de otros alimentos más biodisponibles y que el cuerpo asimilará con mayor facilidad.  Te cuento por qué:

Las proteínas son cadenas de aminoácidos. Los aminoácidos intervienen en todos los procesos metabólicos y son fundamentales para gozar de un buen estado de salud. Como ya sabréis, existen aminoácidos que el cuerpo no es capaz de fabricar (en concreto 8), y que necesita extraer de los alimentos. Son los llamados aminoácidos esenciales.

Las mayores fuentes de aminoácidos son las semillas, las verduras y frutas, las setas, los cereales y las algas.

Si el cuerpo construye proteínas a partir de los aminoácidos, esto significa que cuando comemos un producto de origen animal, el organismo debe hacer el esfuerzo primero de descomponer las proteínas del producto en aminoácidos para poder crear las suyas propias. Y por el contrario, si comemos alimentos de origen vegetal, obtendremos los aminoácidos de forma inmediata, ahorrando una gran cantidad de energía, de la que podremos disponer para otros procesos internos.

Otras razones de peso, una visión científica:

  • Durante la Primer Guerra Mundial se interrumpieron todas las importaciones en Dinamarca, incluyendo la comida. Por ello, el gobierno danés designó al Dr. Mikkel Hindhede para desarrollar un programa que previniera y evitara la escasez de alimentos. El programa que se llevó a cabo para mantener el suministro de alimentos consistió en dejar de alimentar la ganadería con cereales, pasando a proporcionárselos directamente a la población. Esta medida se podría considerar como un experimento en vegetarianismo, que involucraba a los tres millones de ciudadanos de Dinamarca. Los resultados fueron increíbles: durante el periodo en el que la restricción alimentaria fue más dura, se registraron en Copenhague las tasas de mortalidad por enfermedades más bajas de la historia del país.
  • Según un estudio de la Universidad del Sur de California-Davis, publicado en Cell Metabolism, demuestra que una dieta rica en proteínas de origen animal puede llegar a ser tan peligrosa como el tabaco, ya que este tipo de dieta provoca cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer que una dieta baja en proteínas. El estudio también revela que los amantes de la proteína animal analizados en este estudio presentaban un 74% más de probabilidades de morir por cualquier causa que sus contrapartes, que ingerían cantidades más bajas de proteínas. Los investigadores concluyen que las proteínas de origen vegetal no tienen los mismos efectos de mortalidad que las animales.
  • El Dr. Dean Ornish, médico graduado por la Universidad de Harvard, llevó a cabo un estudio con un grupo experimental de 28 pacientes con enfermedades coronarias, a los que trató mediante un cambio en su estilo de vida y alimentación. Sin cirugía ni medicación. Durante un año, los pacientes del grupo experimental mantuvieron una dieta baja en grasas y basada en verduras, que excluía el consumo de cualquier alimento de origen animal excepto algunos huevos y un máximo de un yogur desnatado al día. Este grupo también practicó deporte, meditación y ejercicios de respiración con regularidad y durante el estudio. Los resultados fueron fantásticos. El 82% de los pacientes experimentaron una regresión en su enfermedad coronaria. Las obstrucciones en sus vasos sanguíneos disminuyeron. El 91% redujo la frecuencia con la que padecían dolor de pecho y sus niveles de colesterol se regularon.
  • Los estudios revelan que la diabetes no solo se puede prevenir sino también revertir. El Dr. James Anderson estudia la relación entre la diabetes y la dieta. Uno de sus estudios demostró que solo tres semanas después de seguir una dieta basada en verduras, rica en fibra y carbohidratos y baja en grasas, los pacientes que padecían diabetes de tipo 1 pudieron reducir su medicación de insulina en un 40%. Sus niveles de colesterol bajaron un 30%. 24 de los 25 pacientes con Diabetes tipo 2 pudieron dejar totalmente la insulina!

Y si no tienes suficientes razones, solo decir que es tu elección, totalmente respetable, pero de corazón espero haber llegado a tu conciencia y haberte hecho despertar un poco más, haber logrado que te plantees el daño que causa el consumo de carne a la naturaleza, a los animales, a la Tierra, y haberte acercado un pasito más a una dieta que mime tu salud, que te haga vibrar de energía y que te llene de vitalidad.

Vegetable-SandwichImágenes vía: Google

Bibliografía:

Fuente: por Nadia Torres del blog comersanoesfácil.

 

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